Origen y Evolución

En las etapas más tempranas de la digitalización, con la aparición y el desarrollo de Internet, las personas interesadas en hablar sobre libros utilizaban plataformas digitales donde predominaba el texto, siendo los blogs la opción más común entre la comunidad lectora.

Sin embargo, el contenido audiovisual fue adquiriendo mayor relevancia entre los usuarios y, a comienzos de la segunda década del siglo XXI, surgieron en Estados Unidos los primeros booktubers. Estas personas eran creadores de contenido que subían videos a YouTube hablando sobre sus lecturas, haciendo reseñas o dando su opinión sobre libros y sagas populares.

Poco a poco, comenzaron a ganar popularidad y usuarios de otros países siguieron su ejemplo y también se lanzaron a generar contenido similar, ampliando la oferta sobre vídeos de temática lectora en Internet. España fue uno de los países con un mayor número de canales de recomendación de libros alrededor del año 2013, cuyo público principal eran jóvenes buscando recomendaciones.


Anteriormente, con la aparición de Instagram, también surgió contenido literario adaptado a esta red social. Los llamados bookstagramers publicaban fotografías de libros acompañadas de sus reseñas. Es por ello natural que la llegada de TikTok y su fuerte impacto en los jóvenes tras la pandemia de 2020, atrajese a creadores de contenido sobre diversas temáticas. Aquellos dedicados a hablar de lectura recibieron el nombre de booktokers.

BookTok aparece por lo tanto en el año 2020, durante el auge de TikTok, como una nueva manera compartir recomendaciones literarias y opiniones sobre libros, personajes, adaptaciones… Es decir, un espacio seguro donde personas con los mismos gustos pueden hablar de las historias que están leyendo y encontrar nuevos descubrimientos en base a lo que ya han leído y el contenido que consumen.

Muchos de estos creadores de contenido no se limitan a una única plataforma, sino que expanden su presencia a varias redes sociales, normalmente TikTok, Instagram y YouTube, utilizando las características de cada una para aumentar su alcance y ganar más seguidores. Cuando estos creadores logran consolidar una comunidad interesada en su contenido, alcanzan el estatus de influencers.


Bookmedia: Bookstagram y BookTube como antecesores de BookTok

La emersión de distintas prácticas de lectura que se han multiplicado considerablemente durante la última década gracias a las plataformas y redes sociales que promueven la creación de contenidos, entre ellas YouTube, Instagram y TikTok. En cada uno de estos espacios digitales existen creadores que contenido que dedican sus vídeos y publicaciones al comentario sobre libros. En el caso de las redes sociales mencionadas existen los llamados booktubers, los bookstagramers y los booktokers, respectivamente y todos ellos tienen su origen en Estados Unidos.

Antes de la popularización de este fenómeno, las personas que querían hablar sobre libros acudían a plataformas digitales donde el texto era la forma predominante de comunicación. Los blogs eran la opción más extendida entre la comunidad lectora. Sin embargo, el contenido audiovisual se impuso sobre este formato y a comienzos de la segunda década del siglo XXI surgieron en Estados Unidos los primeros booktubers, personas que subían vídeos a YouTube hablando sobre sus últimas lecturas, reseñando libros o dando su opinión sobre un libro o saga determinada que fuese popular en el momento.

Estos creadores de contenido ganaron tal popularidad que usuarios de diferentes países comenzaron a generar el mismo tipo de contenido, ampliando así la oferta de contenido sobre libros en Internet, la cual llegaba cada vez a más personas en distintos países y en idiomas diferentes. Alrededor del año 2013, España era uno de los países que acumulaba un mayor número de canales de recomendación de libros, según indica José Miguel Tomasena en su artículo «¿Quiénes son los bookTubers?«. El público interesado en este tipo de vídeos estaba formado mayoritariamente por jóvenes que buscaban recomendaciones de nuevos libros que leer a partir de las opiniones personales de los booktubers que seguían.

Con la aparición de Instagram, comenzaron a surgir contenidos adaptados a la red social, que se presentaba como un soporte para fotografías y vídeos de menor duración que YouTube, donde la media de duración estaba entre los cinco y quince minutos. En este contexto, aparecieron usuarios de Instagram que publicaban contenido sobre libros, también conocidos como bookstagramers. La imagen es la unidad principal de contenido en Instagram por lo que los contenidos normalmente se basaban en publicaciones estáticas donde se mostraba una imagen del libro y su reseña.


La última actualización en el contenido literario generado por los usuarios se encuentra en TikTok, una de las redes más populares entre los jóvenes desde la pandemia de 2020. El formato atractivo y dinámico de los vídeos cortos que compone el principal producto de esta aplicación hace que el público comience a consumir contenido de distintas temáticas en esta red social: comedia, información, entretenimiento, moda, deportes… En el caso de los influencers que se dedican a hablar de la lectura adquieren el nombre de booktokers

Una gran parte de estos creadores de contenido no se limitan a una única plataforma o aplicación. En la actualidad, cada vez es más común que los influencers expandan su presencia a diversas redes sociales, aprovechando las particularidades de cada una para aumentar su alcance y generar más contenido y fidelización o engagement. La tendencia actual consiste en la implementación de una estrategia multicanal donde los influencers crean su identidad digital y fortalecen su marca personal con el objetivo de ganar visibilidad y que, así, los usuarios puedan asociarles con unos valores y unas ideas determinadas.

Cuando logran consolidar una comunidad de seguidores que confían en sus recomendaciones y cuya forma de consumir libros pueden influenciar, alcanzan el estatus de influencers. Este término hace referencia a aquellos usuarios que han pasado de ser simples receptores de información a convertirse en generadores de contenido, atrayendo una audiencia que valora sus opiniones y hábitos de consumo, como explica el trabajo «Representación discursiva y lenguaje de los ‘youtubers’ españoles: Estudio de caso de los gamers más populares», escrito por Sandra Rego Rey y Luis M Romero-Rodríguez.